Qué hongo con el color
La Tierra
Por Elsah Arce Uribe , Judith García Rodríguez y Maura Téllez Téllez
19/05/2026
El color en la naturaleza es mucho más que un adorno: es un lenguaje silencioso que expresa diversos aspectos de los animales. En este sentido, tiene muchas funciones para los organismos; por ejemplo, en algunos machos, vestir tonos brillantes atrae la atención de las hembras que elegirán reproducirse con aquellos que luzcan colores más intensos. En otros casos, estas señales visuales participan en el camuflaje con la precisión de un pintor que imita los colores del entorno para confundir a los depredadores. También es usado para alertar, como los colores y el brillo que algunas ranas venenosas utilizan para avisar de su toxicidad a los depredadores [1]. El color también es utilizado por algunas plantas para atraer animales y favorecer la polinización; así, aquellos amantes de ese arte visual se verán atraídos y acudirán con rapidez. Por otro lado, se conoce que hay peces que cambian de color como quien cambia de máscara; esto lo hacen regulando los pigmentos que expresan el color y que les ayudan a comunicarse y a intimidar a sus oponentes, con los que podrían negociar su estructura jerárquica sin necesidad de pelear, tan solo mostrándose muy coloridos. En este teatro acuático, el color funciona como brújula, escudo y carta de presentación a la vez.
En el mundo, maquillarse es una estrategia estética y en la naturaleza, el color es un indicador de bienestar. A diferencia del maquillaje, el secreto no está frente al espejo, sino en lo que se come. En el medio natural, los colores no se originan del labial ni de las paletas de sombras; provienen del alimento que consumen los animales. El alimento contiene compuestos que se traducen en color; algunos de ellos, llamados carotenoides, ayudan a que quienes los consumen luzcan más coloridos. Por ejemplo, las microalgas aportan los pigmentos carotenoides que, al consumirlas, hacen que los peces luzcan de forma espectacular. En la naturaleza, los peces tienen que buscar alimentos ricos en compuestos nutritivos, y muchas veces estos no están siempre disponibles para todos, así que los buscadores más devotos o los que mejor peleen por conseguirlos serán aquellos que expresen los colores más intensos.
Por otro lado, en el cultivo de peces de ornato, que son aquellos que se producen para decorar acuarios, el color no aparece por arte de magia: también hay que incluirlo en la dieta. Por eso, desde hace años se han explorado distintas opciones para realzar su apariencia: extractos de plantas, alimentos vivos como larvas de insectos o lombrices de tierra y, más recientemente, una alternativa inesperada pero prometedora, son los hongos, los cuales pueden utilizarse para enriquecer las dietas en forma de polvo. Y aquí viene el giro interesante. Los hongos no solo ayudan a intensificar la coloración, sino que también fortalecen el sistema inmunológico, pues no se trata solo de verse bien, sino de estar bien [2]. La salud de los peces se traduce en colores más brillantes y aletas más fuertes. El bienestar del organismo salta a la vista, se muestra llamativo y señaliza de forma muy honesta su estado inmune. En el acuario como en la vida, la belleza también viene de adentro.
De la vista nace el amor
Los colores impresionan a nuestros ojos y, además de ser utilizados por diversos animales en la naturaleza para comunicarse, en los peces ornamentales se convierten en una moneda de valor, un rasgo cuidadosamente cultivado para cautivar al espectador. En acuarios y estanques, cada pez parece llevar un traje construido de reflejos donde los rojos intensos, los azules eléctricos y los dorados iridiscentes no solo deleitan, sino que cuentan historias de salud, estética y bienestar animal. En la industria ornamental, los productores seleccionan linajes, mientras que la ciencia explora dietas, condiciones ambientales y tecnologías que potencian la pigmentación. Así, el color deja de ser un simple rasgo estético y se convierte en un indicador de calidad, un puente entre la biología y el mercado. Mejorar la apariencia de los peces no es un capricho superficial, sino una estrategia clave para destacar en un mercado competitivo, donde la innovación actúa como el pincel que redefine constantemente este lienzo acuático en movimiento. En consecuencia, el color, además de reflejar salud, también refleja aptitud física, como decía Pablo Picasso: “Los colores, al igual que las facciones, cambian con las emociones”.
Gran parte de los tonos cálidos de los peces, como naranjas, rojos y amarillos, provienen de los carotenoides, pigmentos naturales que los peces no pueden fabricar por sí mismos y que deben obtener de su dieta, como quien recoge pinceladas del entorno para completar su retrato. Pero estos compuestos no solo pintan, sino que también actúan como guardianes invisibles, ayudando a neutralizar el desgaste interno que provocan el estrés y el metabolismo, fortaleciendo sus defensas y participando en procesos clave como la visión y la reproducción. Así, un pez de colores intensos no solo está bien iluminado por fuera, sino que también está respaldado por un equilibrio interno que sostiene su vitalidad.
Píntalos de colores con hongos
Si bien el color es una característica altamente valorada en la producción de peces, en particular, es casi indispensable en el pez luchador o pez Betta que sustenta su éxito ornamental en qué tan vistoso es. En estos peces, las microalgas son uno de los alimentos más utilizados, sobre todo en las primeras etapas de vida, donde cumplen la función de cápsulas de nutrientes y color. En la industria ornamental, el interés en mejorar el aspecto de los peces ha llevado a formular diversos alimentos y recientemente, a explorar los hongos como fuente de nutrientes, como alternativa de color para los consumidores. Los hongos contienen diversos compuestos que favorecen la respuesta inmune de los consumidores, lo que se refleja en animales con un mejor aspecto. En los peces Betta, los individuos con mayor resistencia inmune suelen presentar colores más intensos y ser más atractivos para la acuicultura [3].
Los hongos o setas del género Pleurotus son una buena alternativa para enriquecer las dietas de peces. Este hongo puede crecer con pocos requerimientos y en muy poco tiempo; por ello, es el segundo hongo más cultivado a nivel mundial y nacional, tan solo después de los famosos champiñones. En los laboratorios de Micología y de Acuicultura del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos se están realizando diversas investigaciones que han demostrado que los hongos favorecen la coloración del pez Betta y mejoran la respuesta inmune de los peces que los consumen. El Betta no es el único pez que ha gozado de los beneficios de consumir Pleurotus; también se sabe que otros peces, como la carpa común y las truchas y algunas aves, como los gallos domésticos, han mejorado su sistema inmune al alimentarse de ellos. Entre los compuestos a los que se les puede atribuir dicho efecto está la melanina, uno de los principales pigmentos que ayuda a los peces en la producción de color y en la protección frente al estrés. Otro compuesto de gran importancia en los hongos son los β-glucanos, a los cuales se les ha atribuido efectos en la coloración mediante la reducción del estrés y la estimulación del sistema inmune; todo esto ha sugerido que tienen un papel en la protección de los cromatóforos, al evitar la degradación oxidativa de los pigmentos y estructuras celulares [4].
Entre peces y hongos, ¿qué hongo con el color de los peces? aún queda un amplio campo por investigar, numerosas tecnologías por desarrollar y un considerable potencial para la generación de patentes, por ejemplo, es importante identificar qué tanto los peces se sienten atraídos por este alimento, si asimilan todos los nutrientes de los hongos, qué otros aspectos además del color son favorecidos si se consume hongos y cómo se pueden industrializar para el uso alternativo de este alimento en los peces de interés acuicultural a gran escala.
Referencias
[1] Maan, M., & Cummings, M. (2012). Poison frog colors are honest signals of toxicity, particularly for bird predators. The American Naturalist, 179(1), E1-E14. doi:10.1086/663197
[2] Montes de Oca, S., Téllez-Téllez, M., Arce, E., García-Rodríguez, J., Burciaga, L. & Acosta-Urdapilleta, M. de L. (2025). Effect of mushroom powder (Pleurotus ostreatus and Pleurotus djamor) on skin coloration and inflammation in siamese fighting fish (Betta splendens). Journal of Applied Aquaculture, 37(1), 107-122. doi:10.1080/10454438.2024.2351376
[3] Mejia-Mejia, M., Arce, E., García-Rodríguez, J., & Burciaga, L. (2021). Effect of feeding mosquito larvae on the coloration of Siamese fighting fish (Betta splendens) during grow-out. International Aquatic Research, 13(1), 71-79. doi:10.22034/IAR.2021.1916191.1116
[4] Song, S. K., Beck, B. R., Kim, D., Park, J., Kim, J., Kim, H. D., & Ringø, E. (2014). Prebiotics as immunostimulants in aquaculture: A review. Fish & Shellfish Immunology, 40(1), 40-48. doi:10.1016/j.fsi.2014.06.016
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