Cáncer: autoexploración y Tik Tok

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Cáncer: autoexploración y Tik Tok

Ser Humano

Cáncer: autoexploración y Tik Tok

19/01/2022

 

Hace poco me encontré con una tendencia en TikTok cuyo hashtag o etiqueta es: #tocate #octubrerosa. Uno de los videos atrajo mi atención; pese a no ser tan elaborado, me pareció impactante. En éste aparece una mujer joven, de unos treinta años, con una belleza espectacular y una gracia especial al realizar una coreografía. Casi pasa desapercibido el hecho de que se encuentra con una bolsa de una solución conectada a su cuerpo; se deduce que está recibiendo quimioterapia, puesto que se muestra uno de sus efectos secundarios: la pérdida del cabello.

 

Esta guerrera está luchando contra el cáncer y, al mismo tiempo, invita a realizarnos una autoexploración al ritmo de un reguetón que dice “tócate, tócate, tócate…”, y hace movimientos circulares en cada mama mientras un texto dice cuáles son los signos de alarma. La última frase de la canción de fondo me dejó un gran mensaje: “como si yo estuviera en persona”, ya que lo podemos asociar con todas aquellas mujeres que perdieron la batalla y que no tuvieron la oportunidad de detectar un tumor a tiempo.

 

Con este tipo de videos es muy fácil entender qué debemos hacer para cuidar nuestra salud, en particular, cómo debemos realizar la autoexploración de manera explícita. Aun así, el cáncer de mama sigue siendo muy frecuente y, en muchos casos, cuando es detectado, ya es un tumor avanzado, lo cual me hace preguntarme: ¿cuántas mujeres en realidad llevan una autoexploración mamaria mes con mes?

 

Me di a la tarea de investigar y me encontré con dos problemáticas: la primera es que realizar la palpación de nuestros propios pechos aún es un tema tabú porque se relaciona con temas de sexualidad; a veces no se acude a revisión con un médico porque “no tienen nada”, o si se encuentran algo anormal, no lo quieren compartir por “vergüenza” a que las vean desnudas o a que les tengan que realizar una exploración mamaria. La segunda es el miedo en sí a estar enferma… ¿qué tal si sí tengo algo?  

 

Sabemos que el cáncer es algo a lo que los humanos somos propensos, es decir, “la única manera de evitar el cáncer es no nacer…” [1]. Y dentro de todos los tipos de cáncer, el de mama es la principal causa de muerte por tumor maligno en mujeres, sin embargo, los hombres no están exentos de presentarlo, aunque es muy poco frecuente, por lo tanto ser mujer es otro factor de riesgo [2].

 

Entonces, si vivir es un riesgo en sí, el estilo de vida es un factor que puede aumentar o disminuir este riesgo. Si no cuidamos nuestra alimentación y limitamos nuestra actividad física, y además, nos damos el gusto de un cigarro, tenemos el marcador en contra, y podríamos llegar de manera más temprana a ese posible destino, que para nosotras puede llegar a ser el cáncer de mama.

 

 

El origen del mal

 

El cáncer de mama es una enfermedad que tiene muchos factores desencadenantes, unos los podemos modificar y otros no. No podemos cambiar de género biológico, por ejemplo, pero sí podemos adoptar un estilo de vida saludable; no podemos cambiar quiénes fueron nuestras madres o hermanas, pero sí podemos dejar de fumar y comenzar a comer de manera saludable; no podemos evitar llegar a una edad reproductiva con mayor exposición a los estrógenos que producimos, pero sí podemos limitar el uso de anticonceptivos orales a no más de cinco años.

 

Sin embargo, el factor más importante relacionado con el estilo de vida es la obesidad. La obesidad y el cáncer son las otras pandemias a combatir a nivel mundial. México ocupa el primer lugar en obesidad, y aproximadamente tres cuartas partes de las mujeres mexicanas se encuentran en sobrepeso u obesidad, por lo cual están más propensas a presentar cáncer de mama que las mujeres de otros países.

 

Este cáncer tiende aumentar de tamaño con la exposición a hormonas femeninas, es decir, se alimenta de ellas para crecer. Pero, ¿por qué si todas las mujeres producimos hormonas no todas tenemos cáncer de mama? La cuestión está en si hay un cambio en el patrón normal de la secreción de las hormonas, tal como sucede en los casos en los que el tejido adiposo o grasa corporal es muy abundante, y la grasa es la materia prima para las hormonas femeninas que se producen en un lugar que normalmente no deben de producirse, estimulando constantemente a la glándula mamaria para que sus células se sigan reproduciendo y así aumente la posibilidad de sufrir una transformación maligna [3].

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Representación de una lesión sospechosa de cáncer al alcance de la palpación.

La ceguera del cáncer mamario

 

Esta enfermedad no distingue edades o estratos sociales. Es una guerra contra un enemigo silencioso y común, con ha cobrado la vida de muchas celebridades, como la cantautora Soraya, quién falleció a los 37 años; la modelo y cantante, sobrina de Miguel Bosé, Bimba Bosé, que murió a los 41 años, o la actriz Lorena Rojas a los 44 años. Todas ellas se fueron pero no sin luchar durante años contra la enfermedad. Esto me llevó a cuestionar cómo es que se llega a este desenlace mortal. ¿Qué es lo que pasa con esa “bolita” que se convierte en asesina?

 

El cáncer es ciego e imparcial porque para él todos somos iguales, todos tenemos los ingredientes para poder generarlo, y si se genera, nada le impide crecer. Pero no sólo se hace más grande, sino que invade y carcome todo tejido sano a su alrededor, como una mancha voraz que devora lo que encuentra a su alrededor con un hambre casi insaciable, busca los nutrientes que llegan a través de los vasos sanguíneos y cuando los alcanza, ya es tarde para el cuerpo. Los vasos sanguíneos son un medio de transporte para estas células malignas, tienen un pasaporte directo a todo nuestro organismo, con acceso ilimitado a nuestro cerebro, hígado y huesos, y provoca que estos órganos no puedan cumplir su función vital.

 

No quiero sonar pesimista. Que tengamos esta alteración en algún lugar de nuestras mamas no significa que ya todo está perdido. Cáncer no es igual a muerte, eso hay que tenerlo claro, existen muchos y muchas sobrevivientes, como la actriz y cantante Olivia Newton-John de Vaselina o Angélica María, “La novia de México”. Se puede vencer al cáncer de mama, pero hay que ganarle terreno y combatirlo desde sus inicios. Tan sólo en 2020 fallecieron 7821 mujeres y 58 hombres en México. Actualmente, hay aproximadamente 18 muertes debidas al cáncer de mama por cada 100,000 mujeres [4].  

 

Tócate para que no te toque, ¿es suficiente?

 

Tenemos muchas oportunidades de detectarlo a tiempo y existen varias formas para hacerlo. La primera es la autoexploración mamaria, como lo muestra el video de TikTok, la cual se debe realizar mes con mes, con el fin de que la mujer conozca perfectamente sus mamas y en cuanto detecte algún cambio, acuda a buscar atención médica. La segunda estrategia es la exploración anual de las mamas a cargo de un médico. En ambas se buscan bolitas en pechos y axilas.

 

La tercera estrategia es la realización de una mamografía anual, la cual se debe realizar a partir de los 40 años o antes, en los casos en los que la mujer tenga un antecedente familiar directo (mamá o hermana) con cáncer de mama. La mamografía es un estudio que ha aportado mucho a la ciencia, ya que puede detectar lesiones que son difíciles de palpar y por tanto nos da la oportunidad de enfrentar el cáncer con un marcador a nuestro favor.

 

Por esto al tocar una lesión (una bolita, un tumor) quiere decir que ya está lo suficientemente grande y tiene mayores posibilidades de invadir otros tejidos. Mientras mejor conozcamos nuestros senos más temprana será la detección de alguna anormalidad. Entre más pequeño sea el tumor, más opciones de tratamiento existen y mayores probabilidades de sobrevivir.  

 

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Autorreconocimiento de las mamas mediante la exploración.

Quizás a estas alturas te estés preguntando: ¿hay otras estrategias de detección?, ¿por qué sigue existiendo el cáncer de mama en etapas avanzadas? Y no sólo eso, ¿por qué parece que va en aumento año con año? [5] La respuesta es compleja. Gracias a la implementación de estas estrategias, hoy se diagnostican más casos que hace 20 años. Cada vez se intenta llegar a más sectores de la población. Antes, los sectores marginados en los que podía haber esta enfermedad pasaban desapercibidos y no entraban en las estadísticas. Además, hablar de la exploración mamaria era un tema muy poco tratado, como resultado de la cultura patriarcal en la que crecieron nuestras abuelas o nuestras madres, en la que se condenaba cualquier conducta relacionada con el placer de la mujer, por lo que no se acudía a tiempo a una consulta, no era bien visto que las mujeres se tocaran sus propios pechos y ni hablar de la salud sexual. Ahora, aunque aún existen ciertos prejuicios, se está logrando cultivar la cultura de la autoexploración y se acude al médico ante algún cambio. Por otro lado, el miedo a un diagnóstico debe vencerse, pues a veces cuando por fin se deciden a buscar atención ya es demasiado tarde.  

 

Es imposible controlar todo a nuestro alrededor, pero sí podemos iniciar con nuestra autoexploración, con las mamografías y, de ser aún muy jóvenes, empezar a tomar conciencia sobre nuestro estilo de vida.

 

Es momento de tener un verdadero empoderamiento y tomar un verdadero control sobre nuestro cuerpo, es hora de tomar decisiones oportunas pensando primero en nosotras, en nuestra salud física, mental y sexual. Basta de miedos, hay que combatir inseguridades. El temor de saber si tenemos cáncer provoca que se llegue tarde a un diagnóstico y, por lo tanto, a un tratamiento. ¡No paguemos el precio de la represión!

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Referencias

 

[1] Kumar, V., Abbas, A. K., Fausto, N., & Aster, J. C. (2014). Robbins and Cotran pathologic basis of disease, professional edition e-book. Elsevier health sciences.

 

[2] Sung, H., Ferlay, J., Siegel, R. L., Laversanne, M., Soerjomataram, I., Jemal, A., & Bray, F. (2021). Global cancer statistics 2020: GLOBOCAN estimates of incidence and mortality worldwide for 36 cancers in 185 countries. CA: a cancer journal for clinicians, 71(3), 209-249.

 

[3] Aguilar Cordero, M., González Jiménez, E., García López, A. P., Álvarez Ferré, J., Padilla López, C. A., Guisado Barrilao, R., & Rizo Baeza, M. (2011). Obesidad y su implicación en el cáncer de mama. Nutrición Hospitalaria, 26(4), 899-903.

 

[4] INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2021). Resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Comunicado de prensa núm. 571/21.

 

[5] Sung, H., Ferlay, J., Siegel, R. L., Laversanne, M., Soerjomataram, I., Jemal, A., & Bray, F. (2021). Global cancer statistics 2020: GLOBOCAN estimates of incidence and mortality worldwide for 36 cancers in 185 countries. CA: a cancer journal for clinicians, 71(3), 209-249.

 

Vórtice, enero-mayo 2021 es una publicación trimestral digital editada por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), a través de la Dirección de Publicaciones y Divulgación, Edificio 59 (Facultad de Artes), Campus Norte. Av. Universidad 1001, Col. Chamilpa, CP 62209, Cuernavaca, Morelos, México. Teléfono +52 777 329 7000, ext. 3815. Correo: revistavortice@uaem.mx. Editora responsable: Jade Gutiérrez Hardt. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No. 04-2014-070112203700-203, ISSN 2395-8871, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor.


Responsable de la última actualización de este número: Roberto Abad, Av. Universidad 1001, Col. Chamilpa, CP 62209.


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